
La juventud es corta, a veces es gris, a veces blanca, todo depende del lugar... Es difícil no ver el hoyo, cuando todo está oscuro, cuando crees caer en lo profundo y no poder hacer nada para evitarlo. Y el lagrimal no cumple su ideal función, más vale mojarse la cara por risas, que por una triste decepción. Pero esta etapa es corta, tan rápido como llega, es como se va, sufrida y todo es parte de crecer y evolucionar. El progreso no existe si no hay pasos que dar, de esta manera se hace camino al andar, uno es quien escoge los acompañantes de su destino, de su venir. Debo, debo seguir, debo insistir, debo luchar, cuesta tanto, se sufre y bastante, los golpes te dejan marcas y las palabras heridas, como un laberinto sin salida, en su momento me causa desesperación, quiero gritar, pero se siente la frustración, amarga sensación de no poder decir las cosas tal como son, de no sentirme comprendida de lo que he vivido como yo, tendrían que estar aquellos que son ajenos dentro de mí, y al fin entender, esta manera mía de sentir, que no es fingir, no es actuar, el papel de víctima me queda mal, es simplemente la realidad, la historia que no elegí escribir, que no pude escoger, los capítulos gastados, alguien desgarró algunas páginas y las quemó. Episodios de mi vida que he preferido borrar, como si nunca hubiesen sucedido, otros lindos recuerdos, pero que también me hacen mal, y es qué no logro entender como quien dice quererte pueden ser en algún momento tan cruel, provocar tanto dolor, luego huir sin razón y dejarte roto el corazón.
Pues reitero, que la vida es corta y más esta etapa, abreviadas palabras y entre comillas muchas otras, no quiero buscar el acertijo, prefiero meditar y mirar fijo, pensar en lo que no salió del todo bien, cuáles fueron las causas de aquellos actos fallidos y qué puedo hacer para no volver a repetirlos. .. la vida es una naranja, a veces dulce, a veces amarga.
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