
Como me ha costado comprender que si vives del pasado, jamás disfrutarás realmente el presente, y ese pasado alguna vez fue el hoy... mi hoy el que yo anhelaba tanto, un sueño hecho realidad, emociones que no se repiten, tal vez vuelva a sentir algo bello, pero así como antes... tal vez jamás. Recordar es volver a estar en ese lugar, tan mágico a mis ojos, tan perfecto para mí, una noche estrellada, un mar el cual podía acariciar si así lo deseaba, era estar en un cuento de hadas... fuí tan feliz, pero lo demostré tan poco, y pago por eso... mi silencio otorgó demasiado... que hasta quién lo presentía no lo entendió... que difícil es aprender de eso... y seguir el camino que conduce al amor.
Y el amor para mí es... ponerse en el lugar del otro, intentar comprender sus inquietudes y miedos y con eso tratar de protegerlo y darle la seguridad que necesita. Los seres humanos no entendemos que la confianza no es un derecho, si no que se gana, se crea y se valora. La confianza es fuente de toda tranquilidad, la combinación entre la armonía y la paz. Creer a ciegas en alguien, tener los ojos vendados pero aún así ser capaz de ver más allá. La confianza es un don, quien la posee sabe quién es y quién es quien da junto a su caminar... y en este andar ninguno de los dos tropieza, porque no hay piedras que se interponen, ni obstáculos que impidan el hecho de ser real.
Y la realidad para mí es... lo que en tu mente está y en tu existencia se concreta. Lo que tocas sin necesidad de ser material, aquello que para uno es esencial, lo que no puede faltar, lo que no se ausenta y cada vez más cerca de uno está... en tu vida, en la cotidianeidad.
Y la vida para mí son... etapas, momentos que fueron, son y serán, circustancias que se presentan, un mundo el cual conoces y en el cual experimentas un sin fin de sensaciones que te llevan a sentir diveras emociones y que cada una de ellas cumplen funciones que te ayudan a evolucionar, a crecer y a madurar.
Y crecer para mí es... saber que no hay hoy sin ayer ni hoy sin mañana, los días pasan... y se van forjando estructuras compactas y otras no tanto. Yo forjo mi destino, para cruzarme con aquellos que le den a mi alma más sentido, a este universo mío interno y clandestino en el cuál decidí vivir. Desde mi mente divago lentamente, armando el rompecabezas que involucra a la gente, años y años búscandome a mí misma y hoy por fin entiendo que he cambiado mi nostalgia por alegría... que no debo sentir tristeza por quienes se fueron, porque los tengo guardados en mis pensamientos, y oro por ellos, porque me salvaron, y alivianaron mi ser.
Hoy soy quién soy por todas esas palabras que me marcaron y no fueron en vano. Por esos consejos y esa preocupación, por la honestidad y la valentía. Me regalaron más que algo que se puede comprar, fueron capaces de llegar a mi aura y poderla tocar. Ahora estoy tranquila... porque no perdí en verdad nada, por el contrario, gane muchas cosas... gane enseñanzas muy valiosas y tardes gloriosas. Besos distintos tanto como de quien pertenecía esa boca. Un abrazo franternal y su olor impregnado en mi piel por siempre quedará. Un paraíso y una bellísima naturalidad de ser conmigo simples seres humanos con una noble humildad.
Estoy contenta aunque a veces llore, aun así estoy contenta porque he conocido hermosas personas... y en este viaje no hay paradero el cual me salte, seguiré como un viajero impactandome por el nuevo mundo que se aproxima, y mirando por la ventanilla de la vida de pronto más personas se sentarán en el asiento de al lado a contarme su historia y su pasado... y seguiré escuchando, y haciendomé partícipe de esa euforia y esa pasión... porque eso es lo que soy, una voz que a veces no llega lejos, pero si un oído latente, que escucha a la gente.
