sábado, 13 de julio de 2013

La breve historia de B

A veces cuando mi madre era una niña miraba a las bailarinas de ballet a través de un hoyo de la pared soñando que algún día sería como ellas, creo que un pedazo de su infancia es lo que siempre será ella. Recuerdo cuando mi hermano le obsequió una hermosa planta que simbolizaba todo su afecto y amor hacia la vida, esos  fueron momentos dorados, donde él era adorable con ella,  después pasaron situaciones bizarras y él no podía ni abrir las puertas con sus propias manos, manifestaba su desagrado por el olor a fierro entre sus dedos, las malas juntas provocaron en él una horrible rebelión que hasta el día de hoy tiene secuelas. Si me preguntan a mí, bueno, por ser el mayor y porque no decirlo más cuerdo de mi familia, he tenido que ser el pilar que sostiene el equilibrio y la normalidad dentro de los parámetros de cosas que podrían llamarse normales. Soy como lo describirían en una narrativa, un joven que nunca ha vivido completamente el periodo que debe vivir, constantemente preocupado de las locuras de mi hermano que pueden afectar de manera irremediable a mi madre, y ni hablar de mi papá, que cree que con la chequera lo arregla todo, no es que mi padre sea una mala persona, simplemente que es un niño, un niño que nunca quiso crecer y entender que la vida no puede ser siempre divertida y loca, y aunque muchas veces lo niegue, la verdad es que me duele saber que él desconoce quién soy en realidad, lo que pienso y me gusta hacer, cosas como por ejemplo que pretendo algún día poder conocer un mundo más allá de mi nariz, recorrer las calles de la ciudad de Londres y liberar una parte de mí que vive constantemente en una jaula,  prisionero de mis pensamientos y mis angustias, en mis responsabilidades e inseguridades, desde el nombre que cargo  con el cual toda mi vida me he sentido limitado, hasta mi personalidad retraída que con los años he tenido que aprender a soltar. Es difícil ser yo mismo, pero me apoyo mucho en mi fe por Dios, pese a muchas cosas de las cuales me considero incrédulo podría decir que de Dios jamás he dudado, él me ha dado la fuerza para seguir adelante en esta batalla y dar la pelea, para luchas contra las adversidades que se me han presentado en el camino. También siento un gran amor por los animales, creo que ellos son criaturas indefensas que solo viven para dar amor, leales a ti sin importarles tu carácter, sin juzgarte por cómo te llamas y en dónde vives. Si tuviera que hablar de estas pequeñas cosas que me agradan podría decir que tengo cierta inclinación por el canal 13 más que otros de la televisión abierta, me gustan sus matices, esos colores brillantes y cálidos, me gustan Los Simpson, pero mi personaje favorito es Lisa, tan correcta y moralista, tan fiel a sus ideas,  con tantas expectativas del futuro, luchando siempre por la buena causa, probablemente una parte de mí se siente con ella identificada. Me agradan los atardeceres en la playa me provocan un sentimiento de divinidad y nostalgia. Soy feliz ayudando a las personas que padecen alguna dificultad, creo que por eso estudié una carrera orientada al área de la salud, poder ser útil para alguien me alegra el alma, me hace sentir que soy una mejor persona. También creo mucho en los dichos, no por nada universalmente sabios, y uno de mis favoritos es aquel que dice que una mano lava la otra y las dos lavan la cara, sin duda alguna creo que los humanos somos animales de costumbres, nos adaptamos a las circunstancias, sufrimos pero nos volvemos a levantar de las caídas, y mientras tenga claro eso debo colaborar y expandir ese pensamiento, mi madre es todo para mí, me dio la vida y me da las ganas para seguir viviendo junto con Dios, sé que quizás no ha sido la mujer más fuerte, pero aun así con sus intentos por abandonar este mundo, si aún sigue a mi lado es porque todavía no es su turno de abandonarse y abandonarnos, todos tenemos una misión  y la de ella aún no tiene un fin.  Mi padre es netamente del dicho “errar es humano” pero parece que no conoce la segunda parte del dicho que dice “y perdonar divino”, sé que hay millones de padres ausentes en el mundo que ni siquiera fueron capaces de darles el apellido a sus hijos, en ese sentido mi padre no es cobarde, pero como niño que es aprende a palos, con los golpes de la vida, con los “cagasos”. En fin… ya entendí que la gente no cambia, sino que modifica algunas cosas, y aun entendiendo eso me es difícil ser empático con ciertas actitudes de las personas y no es porque yo crea ser el mejor ser humano del mundo, pero creo ser mejor que muchos.
El amor? Qué es el amor? El amor de agradecer de estar vivo, el amor hacia la felicidad de lograr tus objetivos, el amor hacia tu familia, el amor hacia tus amigos, el amor hacia el amor? El amor hacia una mujer creo que por mucho tiempo creí que no era lo mío, no era una característica de lo que yo era, o tal vez… no quería que lo fuera.  El amor me daba miedo, por amor la gente mata o se mata, aunque dicen que nadie muere de amor, la verdad… yo no estoy tan seguro de eso, he visto casos muy cercanos que me demuestran lo contrario, pues el amor te lleva a hacer cosas que jamás pensaste que podrías hacer, te desconoces a ti mismo, es una fuerza interna tan grande que mueve tu cuerpo y tus pensamientos sin control alguno. Creo que he querido, y me han querido pero no sé si fue la persona equivocada o el momento equivocado en que conocí a esa persona. No todo ha sido malo, también tengo lindos recuerdos que me quitan más de una sonrisa, pero también creo que así como me han dañado, yo también hice sufrir y el saber que alguien lo pasó mal por mí me hace sentir una completa basura y probablemente por lo mismo tiendo a no pensar en ello, en el pasado, en las lágrimas que alguien más derramó y fueron por mí, qué despreciable pensar que las relaciones humanas pueden provocar ese dolor, es por eso que le temo al amor.
Sin embargo después de mis actos fallidos, y seguramente haberme enamorado sin saberlo hasta el final me provocó un gran bloqueo mental, me concentré en terminar la universidad, en pasarlo bien dentro de mis posibilidades, de acompañar a mi familia, cuidarla y darles apoyo. Aunque veía que mis amigos tenían relaciones con naturalidad, yo sabía y había aprendido que para estar en pareja hay que dedicarle el tiempo necesario a esa persona, las ganas y la fuerza, claramente yo no tenía ninguna de esas cosas.

Pero el tiempo fue pasando, y así el agua bajo el puente de mi vida, y me di cuenta que tenía 25 años y  que también era justo darme una segunda oportunidad, que habían personas que quizás yo no estaba dejando espacio para que me conocieran, y quizás el tiempo fue sabio en mí, me hizo reflexionar sobre mis errores y me dio la enseñanza para no volver a cometerlos con la persona que a futuro estuviera conmigo, entonces es cuando ella llegó, sin estar tan seguro, sin saber si iba o no a funcionar, no podía quedarme estancado con el fantasma de una persona, pues ni esa persona ni yo éramos los mismos, entonces esta niña, niña porque varios años menor que yo, llegó a mi vida para prender esa luz que creía que estaría apagada por mucho más tiempo, y tomé la decisión de abrirle las puertas de mi corazón.  Y ahora estoy en esa encrucijada de la vida… entendiendo el pasado, viviendo el presente y entregándome al futuro sin pensar ni titubear por lo que me tocó, pues sea como sea es la historia de mi vida.