lunes, 8 de agosto de 2011

Paradise

Encontrar el vaivén de mis encantos, cubrirme con el manto de la osadía... oh qué desdichada vida mía, mía locura, mía! entenderán los doctorados de tan frágil poesía? entenderán los que narran cuentos matemáticos de esta ciencia tan poco neutra, tan sabia a su vez y tan deformada por donde la ves? El tren se aproxima, y yo espero en la estación del naufragio, haber si las alas de los peces me animan, a ver si los elefantes rosados me acarician en tan absurda espera al jardín de mis fantasías. Colores que me enciegan, que me hipnotizan, que me hablan de sonrisas y hablantes hormigas... arcoiris plateados, que terminan su curso tras un cofre de monedas de pesadillas, carcomiendo cada rincón de esta malévola sociedad que te enfría. Ahí bajo la tierra están los cuerpos amargos que no supieron encontrar su lugar. Pero este es el paraíso, aquí me quiero quedar, hablando con las flores, saboreando los pedazos de nidos, sintiendo el calor y el abrigo. Retomando la infancia que perdí, ganandomé la confianza del porvenir, y vivir, tan sólo vivir, vivir para morir, pero vivir.