martes, 11 de mayo de 2010

Númen III


No tengas miedo a la verdad, teme si no crees en que exista. La verdad es que existe pero no la ves, porque no la tocas, y lo real se hace palpable al ojo humano cuando se es capaz de apreciarla por sí sola. ¿Porqué morir incrédulos y aváros? ¿qué hace al hombre temer hasta de si mismo? ¿será este su afán por complicar lo que debiese estar simplificado? y si la raíz del todo es, un temor a proseguir con las vivencias que enriquezen la experiencia personal... ¿qué acaso es eso un pecado? y arriesgarse entonces... ¿es un defecto y no una virtud? quien tiene la voluntad tiene la fuerza. Y la fuerza no es un derecho, al igual que la confianza se gana, y de ahí al camino de los sacrificios, hay veces que dejas y pierdes más que lo que tienes a tu favor. Porque no pretendes ligarte a nada, te desprendes de todo, y te absorve el superello y el superyo. Si nos condenamos a lidiar con analizar a los otros, ¿cúando comenzaremos a analizarnos a nosotros mismos?, corten la cuerda porque la resistencia no da, corten el sufrimiento que les mata la psiquis, ¿has conservado intacto el paisaje? quiebra la estructura, es hora de hacerte cargo de quién eres y lo que quieres, de qué buscas y a quién buscas. Pero al final del sendero comprendes... que es mucho más difícil juzgarse a si mismo, que juzgar a los demás. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan terrible para "claudicar", porque la vida tiene demasiadas vueltas, gira por otros, en vez de seguir girando en ti mismo, cede y da la mano, aunque te equivoques, más vale un error en conjunto, que un error solitario. La pena es más llevadera si estas acompañado. Morímos enfermos... ¿ o nos enfermamos para morir? yo quebranto el paradigma y por mí... prefiero optar por pensar viviendo y no vivir pensando.

martes, 4 de mayo de 2010

Síndrome




Tus plumas esconden la certeza de tu ciencia, ocultas están tus alas, que frustradas no pueden emprender su libertad. Vuelve a mi curiosa ave, vuelve y llevamé contigo, como en el ayer semejante. Vuelve a mi y dejamé oírte tímido ruiseñor. Porqué abandonaste el nido, porqué das calor a mis huevos y luego te vas en un suspiro. Mis brazos no son mis brazos sin los tuyos que con cada cálamo me acobijas, con cada síntoma y nostalgia pierdo el freno de mi vida.


Porqué mi cantor, porqué te marchas, porque no regresas, porque huyes de tus miedos y no los afrontas, no los manejas, porqué te distancias de mí, tu querida volátil soñadora, que sonrié con tu mirada silenciadora, tras tus pasos cautivos y tu frente pensante.


Eres el ave en el corral, el animal atrapado en esa silueta viril, atrapado y lleno de inquietudes, desorientado sin rumbo fijo. Eres el pájaro y yo el nido. El de los ojos tristes y dolorosos, yo tu espacio fugáz con esperanza de que algún día comprendas que mi amor por tí es más que lo palpable. Mi amor por tí con el paso del tiempo se ha vuelto intocable. Tu el pájaro y yo el aire, las moléculas que comprenden tu huída, la manera en que intentas ver la salida. Tu el pájaro, mezcla de miel y verde. Yo la flor donde tu posas tu pico, donde te alimentas, donde sobrevives. Mi amado e hiriente pajarillo, nuevamente me dejas sin huella ni razón. Nuevamente caigo y rompes mi corazón.