domingo, 25 de octubre de 2009
Númen I
Tu la voz, yo el eco, el eco distante, que no se toca, no se palpa, un eco amorfo, un eco sin resonancia, eco que ha de callar. Tu la palabra, yo el silencio, la mirada constante, la visión entristecida. Un par de ojos llorosos, sin consuelo, sin amor. Tu encanto, yo dolor. El látigo permanente, la herida abierta, la lágrima seca, el gusto sin sabor. Tu la causa, yo la sumisa consecuencia, de un desamor maldíto, de una tarde fría, que jamás me abrigó. Yo el recuerdo del ayer, tu el olvido insensible del mañana. Derramé mi fuerza en algo que no apreció mi valor. Tu, yo... algun día fuimos dos.
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